Un jardín con monte alto no es un jardín descuidado: es un hábitat. Y como todo hábitat, tiene inquilinos.
Esto es lo que se instala, de menos a más incómodo.
Zancudos
El monte alto guarda humedad y sombra todo el día. Debajo quedan hojas acumuladas, platos de matas, tapas y cualquier cosa que junte agua. Eso es criadero.
No hace falta una poza: a un zancudo le basta el agua de una hoja doblada.
Garrapatas
Si tienes perro, esta es la importante. La garrapata espera en la punta de la hierba alta a que pase un animal de sangre caliente. Con el monte a la altura de la rodilla, tu perro recoge garrapatas cada vez que sale al patio.
Fumigar al perro sin cortar el monte es trabajo perdido: vuelve a infestarse el mismo día.
Alacranes y ciempiés
Buscan humedad, sombra y sitios donde esconderse. Un montón de monte contra la pared, con hojarasca abajo, les da las tres cosas. Y como están pegados a la casa, entran fácil por debajo de las puertas.
Ratones
El monte les da cobertura para moverse sin que los vean los gavilanes ni los gatos. Si además hay árboles frutales y cae fruta al suelo, tienes comida y refugio en el mismo lugar.
Culebras
Y aquí está la cadena completa. La culebra no va por el monte: va detrás de los ratones. Un jardín con monte alto tiene ratones, y un jardín con ratones tarde o temprano tiene culebras.
Esta es la razón por la que en urbanizaciones cerca de cerros o terrenos baldíos el corte de monte no es opcional.
Lo que no ayuda
- Fumigar sin cortar. El producto no llega al suelo, se queda en las hojas de arriba
- Cortar solo el frente y dejar el patio. Se mudan de un lado al otro
- Echar cal o creolina "para espantar". Eso no corta la cadena, solo la mueve unos metros
Lo que sí resuelve
Bajar el monte, sacar la hojarasca acumulada, dejar despejado el metro que rodea la casa y mantenerlo así. Cuando no hay cobertura, no hay ratones. Cuando no hay ratones, no hay culebras.
Es menos glamoroso que cualquier producto, pero es lo único que funciona de verdad.
