Hay dos formas de regar mal: por defecto y por exceso. La segunda es más común de lo que parece, y hace más daño.
La idea central: profundo y espaciado
Una raíz busca el agua. Si el agua siempre está en los primeros dos centímetros, la raíz se queda ahí y nunca baja.
Una grama con raíz superficial se muere en el primer fin de semana que no riegues. Una con raíz profunda aguanta días sin problema.
Por eso: menos veces, pero mojando bien.
Cuánto es "bien"
La medida práctica: después de regar, mete un destornillador largo en la tierra. Si entra unos 10 o 15 centímetros sin esfuerzo, el agua llegó a donde tenía que llegar.
Si entra dos centímetros y se traba, regaste por encima.
Cada cuánto
- En sequía, dos o tres veces por semana, riegos largos
- En lluvias, generalmente no hace falta. Riega solo si pasaron más de cuatro o cinco días sin llover
- Grama recién sembrada es la excepción: ahí sí es todos los días, poquito, hasta que pegue
A qué hora
Temprano en la mañana, entre las 5 y las 9. Dos razones:
- El agua no se evapora antes de entrar a la tierra
- La hoja alcanza a secarse durante el día
Regar de noche es lo peor que puedes hacer. La hoja pasa ocho horas mojada y eso es exactamente lo que necesita un hongo para instalarse.
Regar al mediodía no quema la grama, eso es un mito, pero sí desperdicia más de la mitad del agua en evaporación.
Señales de que te estás pasando
- Charcos que duran más de media hora
- Olor a tierra podrida
- Musgo o manchas verdes resbalosas
- Zancudos, que necesitan agua quieta para reproducirse
Señales de que falta
- La grama no se recupera cuando la pisas: queda la huella marcada
- El color pasa de verde a un verde azuloso o grisáceo antes de amarillear
- Las hojas se enrollan sobre sí mismas
Si tienes riego automático
Revisa los aspersores cada tanto. Lo más común es que uno se tape o se desvíe y quede una zona seca que después uno atribuye a plaga o a falta de abono, cuando simplemente no le está llegando agua.
